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Como se iniciaron en la Astronomía
algunos de nuestros amigos del Cyberastrónomo

 Hebert Pistón Rodríguez - Uruguay Minimize

MI VINCULACIÓN CON LA ASTRONOMÍA.

   Nací el 14 de abril de 1952.

   Mis primeros años  transcurrieron en el medio rural. Mis padres tenían una chacra de 11 hectáreas donde casi la mitad de ellas era terreno pantanoso. Mi familia era muy pobre y estaba constituida por mis padres, mis abuelos paternos y yo. Cuando yo tenía once años y diez meses nació mi hermana.

  No teníamos reloj, ni radio ni tampoco televisión obviamente. Fui creciendo en íntimo contacto con la naturaleza, trabajando en las tareas rurales, cultivando vegetales, una pequeña viña y cuidando vacas y bueyes.

  Cuando yo tenía 25 meses falleció mi abuela y mi abuelo falleció con 90 años cuando yo tenía 7. Esos siete años han quedado grabados imperecederamente en mí. Recuerdo que una noche yo estaba contando las estrellas  y mi abuelo me dijo que no lo hiciera pues ellos producía desgracias. Era una típica creencia popular.

  En esa etapa era corriente escuchar los comentarios de los primeros satélites espaciales. Se hablaba de que la URSS y EEUU querían colocar una nueva Luna en el cielo.

  Fui creciendo junto a gente mayor; la población rural no estaba muy cerca y la villa más cercana era Rodríguez, a diez kilómetros, unida por un camino vecinal que era un verdadero lodazal en tiempos de Invierno. Después, allí estuvo la ruta 45.

  Me fui familiarizando con los astros a través de la gente de campo. Por ejemplo la Cruz del Sur (que una vez sirvió de guía a mi padre y un primo perdidos entre los montes del arroyo Cagancha) era la Pata del Ñandú y las Pléyades era la Gallina con Pollos. Mi padre con sólo mirar al Sol ya sabía la hora del día que era.

  Demás está decir que vivía en un rancho de adobe techado con paja.

  Acontecimiento importante fue mi ingreso a la escuela rural, que distaba cuatro kilómetros de mi hogar. Debía hacerlo a pie atravesando dos cañadas y siete alambrados. Cuando llovía los campos se inundaban. Un día casi perdí la vida al regresar de la escuela con ocho años de edad.

  Terminado el ciclo escolar ingresé al Liceo de Villa Rodríguez. Mi deseo era estudiar. Muchas personas me decían que, cómo mis padres me iban a mandar a estudiar, siendo que ellos eran tan pobres. Mi abuelo materno tampoco quería porque consideraba que los que iban al liceo terminaban siendo ladrones. De todas maneras fui al liceo. El primer año una comisión de vecinos costeó la mitad del pasaje del ómnibus y después mis padres me compraron una bicicleta. En tercer año tuve dos exámenes y los perdí en diciembre. Me sentí tan desanimado que dije que iba a abandonar los estudios.

  En esos momentos el Presidente del tribunal examinador (Héctor Almada)  me invitó a ir  a un bar cercano, me compró una Coca Cola y me dijo que él en su etapa de estudiante también había perdido exámenes y que sin embargo no había abandonado y me pidió que yo tampoco lo hiciera.

  Pocos días después apareció en mi casa la propia directora del Liceo, Haydée Bellini Brillada y habló conmigo y con mis padres. Lo cierto es que me presenté después y aprobé los exámenes.

  De lo más importante de aquella etapa estuvo un eclipse total de Luna en 1964 y la observación de un astro muy importante para mí en 1965.

  Ya en 1965 teníamos reloj y radio pero no televisión. Es más, nadie en esa zona rural tenía televisión, excepto un comerciante. Por lo tanto cada vez que teníamos que hacer una compra, aprovechábamos y mirábamos con asombro un poco de televisión. En mi caso, ese almacén estaba a unos cinco kilómetros.

  Una noche, regresando solo a mi casa vi una estrella con cola en el cielo y quedé maravillado. Al otro día me enteré por la radio de que se trataba del cometa Ikeya –Seki.

  Terminé mis cuatro primeros años en el Liceo de Villa Rodríguez y los otros dos restantes los cursé en el  Liceo Departamental "Dr. Alfonso Espínola" de San José. En el último año liceal  se produjo el golpe de Estado y comenzaron doce años difíciles para el país.

  Al año siguiente ingresé a la Facultad de Derecho, donde cursé Abogacía hasta segundo año.

  Pero, lo que siempre me atrajo fue la enseñanza, la divulgación a los jóvenes y como había tenido alguna calificación como estudiante liceal, me inscribí para precariatos y suplencias en Educación Secundaria.

  Fue así que en 1975 fui llamado para hacer de suplente de una docente que había sido mamá. Al año siguiente, comencé a trabajar como precario y luego como interino en esta ciencia tan apasionante. En 1981 me presenté en un sistema de Pruebas de Capacitación que consistía en rendir tres pruebas eliminatorias, que si las aprobaba podía acceder a la titulación. Las rendí y aprobé, no sin antes haber bebido un amargo trago. Por error involuntario, se me había dado por no aprobada la última prueba.

  Entonces las autoridades de la época me quitaron las horas de docentes de Astronomía, y me dieron el cargo de Peón de Limpieza de 00:00 a 7:00 horas en el Liceo de Las Piedras, distante 70 Km. del lugar de donde yo vivía entonces. Como no le hago asco al trabajo y de algo tenía que vivir, acepté el cargo. En el campo había realizado antes, todo tipo de tareas.

  Al año siguiente, fui repuesto en el cargo y así he trabajado hasta hoy, en que estoy con 33 años y medio de labor docente.

  Cuatro años después de haberse restaurado la democracia, me citaron las autoridades de la Oficina de Sumarios del CODICEN (máximo organismo de la enseñanza a nivel primario, secundario y técnico profesional) para plantearme si quería hacer algún reclamo por esa situación vivida. Yo les dije que no, que solamente quería trabajar tranquilo por el resto de los años y que no quería realizar ninguna reclamación.

  En eso estoy. Me encanta trabajar con los jóvenes, y fundamentalmente divulgar conocimientos astronómicos por todos los medios posibles.

  Soy Profesor fundador de la Asociación de Profesores de Astronomía del Uruguay desde 1999, de la cual ocupé el cargo de prosecretario entre mayo de 2002 y octubre de 2004, siendo el primer integrante de la directiva del interior del país.

  Integrante de la Red de Observadores de Astronomía del Uruguay, desde 1995.

  Integrante de la Liga Iberoamericana de Astronomía como forista y Coordinador de Enseñanza y Divulgación por Uruguay desde 2001. Actualmente soy socio y soy tercer vocal suplente de la Junta Directiva de la misma.

 He dictado conferencias en Liceo Dptal. de Canelones sobre el planeta Marte, y en el Planetario Municipal Agrm. Germán Barbato de Montevideo (una referida a la Luna y otra referida a Ciencia y Superstición).

 He escrito notas en el Diario "Hoy Canelones" desde marzo de 1992 a diciembre de 2003.

 Tuve participación en varios programas de CX 157 Radio Canelones, en incluso durante un año hice un micro de cinco minutos los martes en el informativo de la emisora.

  Participé en varios programas de Canal 8 Capital de Canelones y Canal 11 Telecable de Las Piedras.

  Redacté un artículo llamado "Las astrología, una opinión personal" que fue publicado en infoastro.com.

  Fui articulista de la Revista de la Red de Observadores de Astronomía de Uruguay desde 1995 hasta 2005, en que dejó de editarse.

  Tuve el honor de ser disertante y observador en Sala de Conferencias de la Casa de Gobierno de la Intendencia Municipal de Salto, explanada portuaria y predio del Salto Polo Club entre el 5 de y el 7 de mayo de 2006. Esto lo realicé junto a otras distinguidas personas. Estas jornadas están inscriptas en el Astronomy Day Activities by States for 2006.

  Desde hace tres años integro la Asociación de Aficionados a la Astronomía de Uruguay.

  El 25 de julio cumpliré 34 años como Profesor. He trabajado en doce liceos y una escuela de UTU. Entre 1979 y 1980, complementando mi labor docente trabajé como Sereno nocturno. He tenido nueve Inspectores de Astronomía, treinta y siete directores y 14.000 alumnos aproximadamente.

  En el orden personal diré que estoy casado con Ana Lucía Carrizo desde 1984 y tengo tres hijos: Edwin (15 años),  Leonardo (14 años) y Gabriel (11 años).

  Es lo que tenía para decir.

  Un abrazo a todos:

                                      Hebert.

  UNA ANÉCDOTA.- La Directora del Liceo de Villa Rodríguez Haydée Bellini Brillada, que me alentó cuando yo había perdido los exámenes, muchos años más tarde, cuando yo era Profesor de ese mismo liceo, me regaló su portafolios, diciéndome que con él había conquistado muchos triunfos y que esperaba que yo también los lograra. Lo usé muchos años.

  Un día fui al Planetario con un grupo de alumnos y lo perdí, seguramente en un lugar que fuimos a tomar un refresco.

   Espero que el que lo encontró tenga suerte.

   Hoy el Liceo de Villa Rodríguez lleva el nombre de Haydée Bellini Brillada.

   También en San José hay un liceo que se llama Héctor Almada, en honor de aquel docente que cuando perdí mis primeros  exámenes me llevó a un bar, me compró una Coca Cola, y se sentó conmigo para alentarme a seguir.

  

 Alfredo Medina - AGA - Guatemala Minimize

Como me inicié en la Astronomía:

Aunque no me recuerdo con mucho detalle, tenía 5 años para la última misión Apollo  y a lo lejos recuerdo haber visto en la televisión (a blanco y negro) como saltaban los astronautas en la Luna.  Unos años más tarde hubo una feria internacional y trajeron una réplica del carrito que utilizaron en el Apollo XVII, creo que también vino uno de los astronautas porque mi madre me regaló una postal con la firma de este señor que me gustaría poder encontrar ahora pero quien sabe por donde este guardada.

Cuando tenía como 7 u 8 años, mi madre compraba unos libros que se llamaban “Escuela Para Todos”, estos tenían varios artículos de utilidad para el colegio, algunas manualidades y experimentos y en una edición vino con un especial: un calendario astronómico mes a mes con las principales constelaciones  que se podían ver en Centroamérica.

Ese fue mi motor para la astronomía, mes a mes iba siguiendo las constelaciones, identificando las principales estrellas ahí descritas y tratando de hallarle la forma que denotaba el nombre.

Después ya en la adolescencia mi madre me pudo comprar un catalejo en el almacén El Favorito (tienda de chinitos que aún existe donde siempre han venido cosas curiosas, incluyendo binoculares y telescopios),  con este catalejo logré observar la Luna y mi abuelo me construyó una base para colocarlo y con eso ya logré observar por largo rato sin cansarme. Este catalejo era 10x30mm todo de metal y costaba un poco enfocarlo pero luego de un rato ya lo tenía listo. Mi siguiente aparatejo fue un telescopio refractor de juguete (también comprado en El Favorito), un poco más grande 40x40mm color negro y aunque era plástico, con él logré ver al cometa Halley en 1986. Por cierto en ese año estuve muy pendiente del regreso del Halley, asistiendo a cuanta conferencia había sobre el tema y compré el libro de este señor Eduardo Mendoza, “Halley el cometa del terror” en donde indicaba con mapas donde ubicar el cometa, a qué horas y en que fechas.

Ya en mis años de universidad y trabajando logré adquirir unos binoculares 10x50 marca Tasco que tengo hasta la fecha y que me sirvieron para disfrutar el cielo y la Luna. Me desconecté bastante de la astronomía observacional pero cuando por ahí me encontraba algún artículo sobre el espacio me gustaba recortarlo y guardarlo en un cuaderno viejo, este cuaderno ni idea que se hizo después de los años. En los años 90, el eclipse total de sol, los cometas Hyakutake y Hale-Bopp me maravillaron y  las misiones de los transbordadores me cautivaron.

Mi reencuentro con la astronomía fué hasta en el 2003 para el acercamiento de Marte, ya con el acceso a Internet las noticias fluían mucho más rápido y cuando vi que en la universidad iban a presentar un conferencista que hablaría sobre Marte pues asistimos con los compañeros del trabajo. Ahí apareció Edgar Castro presentando a Stephen O’Meara con un auditórium totalmente abarrotado de estudiantes, personal administrativo y público en general.  Una conferencia magistral y al final cuando dieron los datos de la AGA, los apuntamos. De ahí al hacernos miembros de la AGA  con mi amigo Juan Pablo, nos asociamos para adquirir un telescopio reflector de 4.5mm y luego observar a Marte, Saturno, Júpiter  fueron acontecimientos importantes que hoy por hoy me mantienen al tanto de todo lo que ocurre en temas astronómicos, me motivan a seguir observando y en dar a conocer el cielo al público en general.

Me encanta ver a Saturno, Júpiter y la Luna aunque ya viejos conocidos, localizar cometas, objetos de Messier y las lluvias de meteoros.


  

 Ivan Javora - AGA - Guatemala Minimize

Sin duda, el año 1969 marcó una huella muy significativa en mi vida, con el alunizaje de la misión Apollo 11.  Tenía 9 años entonces, y recuerdo muy bien (como que casi fuera ayer) que mis padres me despertaron a las 4 de la mañana para que viéramos ese magnífico evento por la televisión.   Recuerdo la televisión de casa, marca Zenith en blanco y negro, la cual no era de encendido instantáneo, y había que esperar a que los tubos calentaran para poder ver la imagen.  Recuerdo que muy emocionado veía casi sin parpadear, este acontecimiento histórico, y a la vez dejando volar mi imaginación de niño, pensando que era yo quien iba a dar los primeros pasos en la Luna…

 

Después de este acontecimiento, la Luna nunca fue la misma para mí,  así como las estrellas que se veían en el firmamento.

 

Luego, talvez un año después, recuerdo que una noche los vecinos estaban observando junto con mi hermano, en un tubo blanco hacia el cielo… (no tenía idea que era un telescopio) yo aún pequeño, fui a ver que estaban viendo, y cuando me dejaron observar, al ubicar mi ojo en el ocular lo que vi fue algo maravilloso, incluso pensando que era mi imaginación, nada mas y nada menos que a Saturno, hermoso, desplegando sus anillos… imagen que quedó grabada en mi mente…

 

De allí en adelante, me encantaba ver libros de astronomía, pero la verdad es que como no tenía con quien compartirlo, lo fui dejando y no fue sino hasta abril 1986 (ya tenía 25 años) que hubo otra noticia, el cometa Halley se iba a ver desde nuestras latitudes.  ¡Nunca había visto un cometa!, así que junto con quien ahora es mi esposa (Rita) fuimos a verlo en las instalaciones del Insivumeh (Instituto de Sismología, Vulcanología y Meteorología de Guatemala) ya que nos dijeron que iban a haber telescopios para que el público en general lo pudiera ver.  Fuimos una madrugada y nunca se me olvidará la fecha, porque fue un día antes de nuestra boda… recuerdo que muchos nos tacharon de locos (un día antes de la boda ir a ver un cometa), pero no nos importó. Aunque no fue muy espectacular, fue muy satisfactorio.

 

Pasaron los años, y en 1997 se anunciaba el cometa Hale Bopp.  Una belleza.  Lo vimos, fácilmente 15 veces.  En mi euforia, le avisé a varios familiares, amigos y compañeros de trabajo quienes llegaban a mi casa para poder observarlo.  En eso una amiga nos dijo que a ella también le interesaba la astronomía y que hace unos años había ido a un seminario que impartieron en un hotel, y que uno de los conferencistas fue Edgar Castro.  ¿Edgar Castro Bathen? le pregunté… pero si Edgar estudió conmigo varios cursos en la Universidad, y… ni idea tenía que le gustaba la astronomía.   Por azar del destino, me crucé con Edgar en alguna oportunidad (esto unos años después) y Edgar me dijo que una vez por semana el escribía un boletín, se llamaba el Cyberastronomo, ya que lo enviaba por correo electrónico a varias personas… recuerdo que esperaba con ansias recibir el boletín para leerlo y aprender de esta maravillosa ciencia.  Edgar ya tenía su sección… Si usted es astrónomo… conteste, la cual me dio ese empuje de investigar.  Un día contesté una pregunta, y Edgar me regaló un libro que se llamaba Iniciación a la Astronomía… me devoré el libro… y de allí en adelante, esto despertó nuevamente pero ahora si con pasión, mi gusto por la Astronomía.  Lo que ya sabía lo desempolvé un poco y empecé a aprender, aprender y aprender.

 

En 1998 (si no estoy mal con el año) Edgar me invitó a participar en una charla que iban a dar, y casualmente otro amigo que tenemos en común, Álvaro Gonzalez,  había platicado con Edgar en una reunión de negocios, invitándolo también.  Bueno, como éramos dos, era más fácil llegar… ya que no conocíamos a nadie.  En fin, escuchamos una plática sobre El Sol, sumamente interesante… fuimos bienvenidos muy cordialmente, nos trataron como verdaderos amigos.  Allí conocí a mis grandes amigos Jorge Figueroa, Jorge Solano y Sergio Barillas, y por supuesto reconocí a Edgar Castro.  La afinidad (tanto científica como de caracteres) fue la que nos llevó a fundar la Asociación Guatemalteca de Astronomía, la cual formalizamos en el 2002.  Hemos dado varias charlas desde entonces.

 

Hoy día, la astronomía sigue siendo mi pasión, la cual disfruto con mis amigos, pero especialmente con mi familia; mi esposa Rita y mis hijos Alejandro (20) y Santiago (17) ya que tengo la gran dicha que también les encanta.  Cada evento astronómico tratamos de observarlo juntos, en familia, gozando cada instante, compartiendo, experimentando y maravillándonos y aunque veamos la nebulosa de Orión mil veces, siempre le encontramos un encanto diferente.

 

Cada noche, antes de irme a acostar, corro la cortina de la ventana, para sencillamente apuntar mi vista al cielo y solo observar por un instante, lo maravilloso que es el Universo.


  

 Sergio Porres - AGA - Guatemala Minimize
Nací un lunes 17 de febrero de 1975, y mi primera vinculación con la Astronomía proviene de mi familia, ya que mi papá acostumbraba a adquirir bastantes libros, había uno en particular que me gustaba verlo una y otra vez, y era el libro de El Universo de TimeLife.  Al hojear ese libro el día de hoy, se puede leer por ejemplo, que Plutón es un planeta muy grande, el 4 más grande exactamente.
 
Siempre tuve curiosidad de ver el cielo, pero más de verlo en telescopio, el cual no poseíamos. Y fue cuando al fin a la edad de 9 años, que pude observar en un telescopio refractor acromático de 50mm de diámetro, y ocular variable fijo. (o sea no se puede cambiar el ocular).  La potencia disponible en ese aparato era 15x hasta 45x. Y me acuerdo que lo usábamos para ver el volcán de Pacaya y el cielo. Claro está, que al observar el cielo, no pudimos ver como en los libros y es más, solo podiamos ver puntos. Fue así cuando pensamos que era mejor mover la otra perilla (EL focuser) y entonces el Planeta (Venus) se desenfocaba y lógicamente crecía ante nuestros ojos (Así esta mejor pensamos). Y esa fue nuestra primera experiencia con ese pequeño telescopio.
 
Pasaron muchos años y fue hasta en el año de 1998, que pude ver un telescopio muy grande, en una tienda del centro comercial Los Próceres, y entré a preguntar el precio. Pero al hablar con la persona encargada (No sabía de telescopios, ni él ni yo), me dice: "Ese telescopio, es puro volumen, ya que  solamente se puede obtener 45x de potencia." Por cierto era un telescopio reflector, dobsoniano, de 10 pulgadas. En ese instante pensé, "igual que el pequeño que tengo, mejor quiero con mas aumentos," y con prisa me ensenó un Tasco de 4.5 pulgadas, pero en la caja decía 450x.
 
Casi me desmayo al ver 450 x. Precisamente ese año, empecé a trabajar, y con mi segundo sueldo, pude comprar ese telescopio a 10 pagos precio de contado, pero en DISTELSA.
 
Al observar por él, no cambió en nada lo que observaba por el pequeño, ya que no sabía qué observar. Fue hasta tiempo después que con mi amigo Juancarlos García, que me ensenó los objetos del cielo, ví por primera vez la nebulosa de Orión, (quede boquiabierto), también pudimos observar Saturno, Júpiter y Venus.
 
Con la nebulosa de Orión, tuve una revelación, y es que me di cuenta que no se necesita potencia para observar nebulosas, galaxias, estrellas, etc. Comprendí que la potencia se usa casi exclusivamente en planetas y la Luna.
 
Luego de observar noche tras noche, y aburrido de ver lo mismo, tratamos de que alguien o algo nos enseñara sobre el universo, y fue cuando vimos el anuncio en Prensa Libre de la AGA o Cyberastronomo, y fue allí cuando conocí a nuestros amigos (Edgar, Jorges,  Iván, etc.) que despertaron más la pasión por esta ciencia, y también me enseñaron que podía utilizar oculares de mejor calidad. Fue el día de máximo acercamiento de Marte, cuando Jorge Solano, quien me sacó de las tinieblas de la ignorancia en equipos, me prestó su ocular Orión. Y fue como ponerle lentes al miope, ya que mis oculares de plástico (Hugues), no eran más que juguetes.
 
Y así entré en el vicio de compra de oculares y algunos telescopios. Y también a poder comprender un poco más sobre esta ciencia que es más que una pasión.

  

 Gabriela Bussano - Taller de Astronomía "Alfa-Centauro" - Sunchales, Argentina Minimize

Mi afición por la astronomía creo que la traigo desde siempre. Recuerdo que cuando era chica (hace muuuchooo) mis abuelos me enseñaban los nombres de las estrellas: las 3 Marías, el carrito, la cruz del sur, etc. Pero mi actividad en el tema empezó cuando estaba cursando el 1º año de la escuela secundaria (high school, para algunos) y nos hicieron estudiar el sistema solar. Realmente me interesó mucho el tema y comencé a juntar toda la información que podía conseguir. Me compraba las revistas que traían algo sobre el tema y me guardaba los recortes en una carpeta (que todavía tengo guardada) En esa época no existía Internet, y recién aparecían las fotocopias que no eran muy baratas, así que me iba a la biblioteca, sacaba todos los libros de astronomía que encontraba, los leía y me los resumía en un cuaderno. También había un programa radial que hacía el Sr. Eduardo Prysbyl (fue un disertante de nuestro último encuentro) y entonces me lo grababa en un cassette y después me lo copiaba al cuaderno. Por supuesto, todos los capítulos de la serie Cosmos de Carl Sagan también pasaron por el cassette y el cuaderno… Después me “modernicé” y pasé los apuntes a máquina jeje. Mis primeras observaciones las hice con un mapa “casero” que me copié de un libro (lo copié a mano y agrandándolo un poco, porque como dije, las fotocopias eran un lujo y se usaban solo para la escuela) Todas las noches que podía, salía al patio de casa con mi mapa y una linterna y así aprendí sola a reconocer las constelaciones y a diferenciar los planetas. Con mucho esfuerzo, logré ahorrar y comprarme el libro Cosmos, el primer libro de astronomía que tuve. Está gastado de tantas veces que lo leí, es como mi Biblia (o mejor, porque la Biblia nunca la pude terminar de leer…) En el año 1997 surge en la ciudad un grupo de aficionados y me uní a ellos. Ahí aprendí mucho más sobre el tema y participé de mis primeros congresos y encuentros. También conocí a Lorena y Juan Carlos, con quienes formamos el Taller de Astronomía alfa-Centauro, cuando el otro grupo dejó de funcionar. Y desde ese momento, se sucedieron un montón de actividades, charlas, viajes, congresos y 2 encuentros organizados por nuestro grupo. Por las vueltas de la vida, no pude estudiar la carrera y ser astrónoma profesional. Pero estoy muy orgullosa de nuestro taller “alfa-Centauro” y de mis amigos Lorena, Juan Carlos, Leonardo, Leandro, Mechi y Silvia. Y de todos los amigos que fuimos haciendo en los viajes y en los foros. No sé si soy astrónoma, pero sí puedo decir que mi sueño se cumplió.


  

 Lorena Ruben - Taller de Astronomía "Alfa-Centauro" - Sunchales, Argentina Minimize

1) Me inicié en Astronomía a los 13 años, escuela primaria, cuando estudiamos el Sistema Solar....siempre quice saber algo más del tema y comencé a investigar, en la secundaria ya tenía una amplia variedad de libros...ahi conocí a Juan Carlos y Gabi (se creó un grupo de Anstronomía para padres, alumnos y público en general, en mi escuela).

 

2) Siempre es bueno saber donde estamos parados y, lo más importante, no ser engreídos y soberbios. La Astronomía ayuda a ambas cosas, nos permite conocer el mundo que nos rodea, de donde venimos y permite que nos demos cuenta que sólo somos un punto azul pálido entre tanta inmensidad.

 

3) La Astronomía es mi vida, siempre me hizo feliz, gracias a ellas conocí lugares y personas muy queridas por mi (como dice mi mamá, siempre que ahorro para un viaje, seguro que es astronómico). Podría decir que ya ocurrió todo lo que deseaba y más de lo que podía pedir.....me ha regalado un grupo increíble del cual me siento orgullosa de formar parte, sí, de "alfa-Centauro" hablo.

Sabián que, "alfa" cumple 7 añitos este 15 de Febrero??? Estamos de festejo!!!


  

 Marcy Malavasi - ACODEA - Costa Rica Minimize

Mis inicios, si puedo llamarle inicios, se remontan a mis 9 años, cuando a mi hermano mayor le regalaron un telescopio para navidad. Como típico hermano mayor era difícil que prestara el telescopio pero obsevar la luna y el sol en aquellos tiempos abrio una serie de inquietudes sobre lo que habría allá afuera. Junto al telescopio venía un libro del cual no recuerdo su nombre, pero que recomendaba iniciarse en astronomía con binoculares, así que al no poder tener el telescopio a mi alcance empecé a ahorrar para comprar unos, tardé mucho tiempo pero al fin lo conseguí, compré unos 20X50. Sin embargo, al utilizarlos la primera noche me sentí decepcionada, no veía gran diferencia de lo que veía a simple vista me sentí defraudada, engañada, quién sabe cuánto más de lo que decía aquel libro era mentira y como niña que era tomé mis binoculares y los guardé. Años después, en mi lugar de empleo llegó un miembro de Acodea (Asociación Costarrricense de Astronomía), don José Alberto Villalobos, a impartir una charla a los docentes sobre el sistema solar. Pobre hombre, lo acosé con preguntas y tuvo la mala idea de dejarme su correo electrónico. Unas semanas después volvió a mi lugar de trabajo con algunos libros que compartió conmigo y traía marcadas algunas secciones con unos separadores que traían la dirección de Cientec (Fundación de Ciencia y Tecnología) quienes tienen su programa Astronomía en el Parque, en el cual empecé a participar, hice mi primer curso de astronomía y tuve mi reencuentro con la astronomía hasta la fecha.

Por qué la astronómía es importante?Uff larga respuesta creo yo pero a la astronomía le debemos en gran parte lo que el mundo es hoy pues ha permitido al ser humano desarrollarse en muchisimos aspectos. La astronomía es un ejemplo de coraje y superación, pues ha sobrevivido y crecido a pesar de los intentos por desacreditarla en muchas ocasiones.

En cuanto a qué me gustaría realizar, debo ser sincera, no aspiro a hacer ningún gran descubrimiento en astronomía, ni que un cometa lleve mi nombre; tan solo deseo que al menos localmente podamos como asociación llevar la astronomía a la mayor cantidad de personas posible, poner nuestro granito de arena en facilitar a otros el entendimiento del universo. Ver el brillo en los ojos de los niños cuando ven atravez del telescopio y se quedan mudos. Talvez sea poco para algunos pero es mi sueño.


  

 Carolina Flores - AGA - Guatemala Minimize

1. ¿Cómo se inició usted en astronomía?   Mi mamá cuenta que desde que tenía como 3 años me encantaba sentarme a ver la Luna, así que no sé si de allí empezó esta facinación.  También dice que mientras todas mis compañeras decían que querían ser bailarinas o princesas, mi respuesta a la pregunta "qué querés ser cuando seas grande?" era "yo quiero ser un cuento del espacio".  No sé si quería decir que quería ser un astronauta, o si quería ser un objeto flotando en el espacio o qué, pero se nota que me gustaba mucho el espacio.  El día en que yo sí me acuerdo perfectamente y dije "wow, este rollo si me gusta" fue cuando tenía 6 años y se vio el cometa Halley.  Mi mamá me llevó al INSIVUMEH porque hubo una observación y había alguien con un telescopio allí, que no me acuerdo quién era, pero me pareció muy interesante todo lo que nos explicó. 

2. ¿Por qué cree que la astronomía es importante?   Como dice Lorena, nos enseña a no ser engreídos, pero al mismo tiempo nos enseña lo especiales que somos.  Nos enseña a apreciar nuestro planeta, nuestros vecinos en el espacio y todo lo que nos rodea.  Nos enseña nuestro pasado y nos da una idea de nuestro futuro.  Y lo que siempre me ha parecido muy interesante es todo lo que queda por descubrir.  Sabemos muchísimo ya, pero falta mucho más.
 

3. ¿Qué le gustaría realizar o que ocurriera en astronomía?  Pues la verdad, siempre le pregunto a mi mamá qué sintieron cuando estaban viendo a Armstrong pararse en la Luna en el 69 y me imagino que ha de haber sido tan emocionante!  Yo, personalmente, quisiera poder estar viva y poder ver por televisión al primer hombre o la primera mujer que dé los primeros pasos en Marte. 


  

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